
|
Soy uno de esos paraguas que lo pierden todo. Hoy he extraviado a mi dueña. Creo que la dejé olvidada en el metro. |
|
Temas
Enlaces |
Teatro Mágico del Metro de Madrid La primera vez que los vi eran dos. Antes de entrar al vagón me pareció distinguir a uno de ellos saltar arriba y abajo y tuve miedo de que fuera uno de esos adolescentes en vena, mostrando orgulloso el nuevo tono de su móvil. Nada más lejos de eso, sus bigotes me saludan amablemente cuando las puertas se abren y me invitan a tomar un sitio agradable para disfrutar de su “programa de televisión”. En un análisis rápido descubro: Pantalones de rayas, tirantes, bombín negro, zapatos grandes y micrófono de papel de aluminio entre las manos. Eso me hace sonreír. Su amigo camina arriba y abajo pero no dice nada, sólo le entrega una cámara de cartón a una de las espectadoras, sentada en su asiento que intentaba contener la risa <<¡Tú eres el cámara, me tienes que enfocar a mí todo el rato porque yo soy el prota, a este enfócale menos!>> y como la chica no levanta la cámara de pura vergüenza, añade <<¿Dónde me estás enfocando pillina? ¡No me enfoques la entrepierna que el número se va al garete>>, y es mágico escuchar a todos el vagón reír al unísono. El metro de estación a estación comienza a llenarse. Al llegar a Guzman el Bueno, el más silencioso de los dos ha conseguido disfrazarse de chino y hacer bailar un plato sobre el palillo que sostiene en su nariz. Aplausos y risas. <<¡Ahora el número final damas y caballeros!>> y hemos llegado a Ciudad Universitaria donde el vagón se llena de chicos y chicas sonrientes que se aferran a sus carpetas como si éstas fueran su único tesoro. <<¡Vaya, sí que hay gente, yo es que así noooo puedo trabajar!>>. Los estudiantes cesan su charla habitual de vuelta a casa y miran divertidos el pequeño espectáculo privado que se nos está brindando. Ante nuestra atenta mirada, aparecen un monociclo y cinco bolas de colores que se reparten entre los afortunados que tienen butacas de primera fila. <<¡Señoras y señores, mi invitado de hoy pretendía ir de un lado a otro del vagón en monociclo, pero claro, ha venido tanto público que va a ser un poco dificil!>> Y entonces ocurre algo mágico, tan mágico como el Teatro. Todos nos apretujamos un poco, le hincamos el codo en las costillas al que tenemos detrás, bajamos las mochilas al suelo y nos pegamos unos a otros como si tuviéramos frío. Pero lo hacemos sonriendo y hasta los actores se emocionan al ver el éxito de su petición <<Hostia, tú, Ciudad Universitaria, hora punta, y te veo desde aquí!>> Y mientras el monociclo avanza en un mar de pelotas de colores, risas y aplausos, algo maravilloso ocurre, que nos cambia a todos los que regresamos a casa esa tarde, que nos convierte en personas mejores. No cesan los aplausos en Moncloa y los recién llegados nos miran extrañados, pero sonríen, mientras El Teatro Mágico nos despide con una reverencia en el andén. Hace poco he vuelto a ver a uno de ellos, animando y saltando entre las caras largas mientras un globo viajaba de una punta a otra del vagón. Apetece mucho darles las gracias por hacer que las sonrisas sean contagiosas en el metro y porque viajar bajo Madrid se convierta en una aventura, mientras le oigo despedirse:
<<No lo olviden, en el Metro hay un fantasma…>> Lunes, 03 de Marzo de 2008 18:32 Comentarios » Ir a formulario
Pues yo he visto un par de veces a uno que va vestido con un mono azul, y se pone a gritar para que le dejen un pasillo en el vagón y lo cruza corriendo, salta... todo el mundo aplaude y ríe. Sí, la verdad es que es algo mágico. A ver si la próxima vez me encuentro a estos, ¿a que hora les has visto?
Besos loca!!! Fecha: 03/03/2008 20:19.
Hala, qué lindo... ¿Ves? Por eso una siempre tiene ganas de emigrar a la capi, aquí no hay estas cosas :(
Muchísimos besos, guapa. ¿Cómo estáis todos? Mmmuaaackss... Fecha: 03/03/2008 22:24.
Anuski, al del mono azul yo no lo he visto nunca, pero hay vídeos en Youtube y parece divertido. Los he visto a diferentes horas, la primera vez por la tarde.
Tam, lindo es, dan ganas de seguirlos de vagón en vagón y escribir un reportaje, aunque normalmente el metro no es así, claro. Quizá por eso es tan agradable, nos hacen sonreír en territorio hostil. Lo que tiene el metro, mucho tiempo bajo tierra compartiendo oxígeno con gente que no conoces... Es debería unirnos un poquito. Muchos besos pa'tí también, por aquí todo sin novedades... Fecha: 04/03/2008 10:03.
Wenas! Estaba buscando por Internet a ver cómo iba esto del Teatro Mágico y he topado con tu blog.
Yo acabo de ver a uno esta misma tarde, de regreso a casa. Hemos estado pasando un globo a lo largo del vagón y la verdad es que ha sido entretenido. Nos hemos reído un rato. Hacía mucho que no los veía. La última vez estuvieron presentándose a casi todo el vagón. Qué grandes que son ^_^ Fecha: 04/03/2008 19:36.
Hola Al! Gracias por tu comentario.
Pues sí, la verdad es que son muy grandes, porque lo que hacen es una maravilla. Yo no he encontrado página web ni nada, pero sí un email para ponerte en contacto con ellos. Escríbeme a frustarado@gmail.com si quieres y te lo paso. Fecha: 04/03/2008 20:08.
|
| Le he mangado este diseño al bueno de Nadie, de aquel blog que tanto me gustaba y que todavía de vez en cuando, repaso como un si fuera un libro viejo. |