
|
Soy uno de esos paraguas que lo pierden todo. Hoy he extraviado a mi dueña. Creo que la dejé olvidada en el metro. |
|
Temas
Enlaces |
Carta
Temblaba el lapicero entre sus manos arrugadas. Esas manazas grandes que mantenían el palito de madera sujeto con miedo y ternura, temiendo quebrarlo en cualquier momento. Al igual que se sostiene un bebé. Y la cuartilla blanquita le miraba desde abajo, como preguntándole “¿ya vas a escribir, o me toca esperar un rato?” y el pobre hombre daba vueltas al lapicerito y lo posaba en la mesa, al lado de la cuartilla para que pudieran conversar y así se dijeran qué garabatear en la primera carta que escribiría en su vida. Debía ser algo importante, no una bobada cualquiera . Tenía que ser algo hermoso que cuadrara con los alegres colores de las estampillas que miraban de lado y esperaban en un cajón. Como o quería ensuciar la cuartilla, que tan brillante le guiñaba los ojos, pensaba y pensaba. Y de tanto pensar no se durmió en toda la noche y se quedó mirando por la ventana. Y cuando ya la noche había pasado, agarró al lapicero con fuerza y sacando la lengua hacia un lado para mantener el pulso firme, escribió:
Ya se fueron los vencejos.
Y la cuartilla temblaba de alegría mientras la doblaban.
Martes, 12 de Septiembre de 2006 01:16 Se lo sacudió de encima la sombrilla insolada. #. Tema: Absurdos. Comentarios » Ir a formulario
Me encanta la imagen del lápiz haciéndose amigo de la carta.
¿La echó de menos algún día cuando la mandaron o simplemente sabía que estaba destinada a acogerse en la seguridad del sobre? Fecha: 12/09/2006 09:01.
Los dedos que doblaban la cuartilla sentían la profunda emoción de estar revelando la importancia en sí misma, echaban de menos y guardaban recuerdos todo a un tiempo.
Fecha: 17/10/2006 00:00.
|
| Le he mangado este diseño al bueno de Nadie, de aquel blog que tanto me gustaba y que todavía de vez en cuando, repaso como un si fuera un libro viejo. |